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Cielo

Cielo

Tesoro

Tesoro

Monumento a la galleta

Monumento a la galleta

El novio

El novio

El novio

El novio

Nasce nel 1974 a San Miguel di Tucumàn, Argentina.
Studia arte plastiche nella Università Nazionale di Tucumàn.
Fondatore del centro culturale autogestito "El ingenio" nella provincia di Tucumàn.


2011 La celebración de las flores, El ingenio, Tucumán.
2011-Turismo aventura, El ingenio, Tucumán.
2010 En el fondo del Mar, Galeria Daniel Abate, Buenos aires.
2009 Es o no es el sueño que olvidé antes del alba, a cura di Jerónimo Sáenz Landaburu, Centro Cultural Eugenio Flavio Virla UNT, Tucumán.
2008 Límite Sud, a cura di Eva Grinstein, Centro de Exposiciones, Buenos Aires.
2007 "Porque yo soy otro" -aproximaciones a Pablo Suárez y Rodolfo Bulacio, a cura di Curadores Ana Quijano e Jorge Figueroa, Fondo nacional de las artes, Buenos Aires.
2005 Alguien, a cura di Ana Quijano, Galeria Daniel Abate, Buenos Aires.
2007 Corpóreo, a cura di Sandro Pereira, Centro cultural Ricardo Rojas, Buenos Aires.
2007 Traveling art Boxes from Argentina, Mexico and Uruguay, a cura di G.Kartofel, exposición itinerante en USA: Fairfield University, Connecticut; Fundación Uruguay para las Artes simultanea en Feria artDC, Washington; Galería del Consulado de Uruguay a NuevaYork; Texas e Chicago.
2006 Lo material no cuenta, a cura di Kevin Power, Galeria Distrito cu4tro, Madrid, España.
2006 Cajas viajeras, a cura di Graciela Kartofel, Casa principal, Veracruz, Casa de la cultura, Morelia, Michoacán, Museo Diego Rivera, Guanajuato, Mexico.
2006 Dibujo proximo, a cura di Fernando Brizuela, Centro cultural Ricardo Rojas, Buenos Aires.
2005 Bienal MERCOSUR, a cura di Eva Grinstein, Puerto Alegre, Brasil.
2005 Eco, invitato da Martín Di Girolamo, Fundazione Proa, Buenos Aires.
2003 Contemporáneo 3, a cura di Gumier Maier, Malba, Buenos Aires.
2002 Mirada del arte de hoy, Centro Culturale Virla, Tucumán.
2002 Colectivos y asociados, Casa de America, Madrid, España.
2001 Salvavidas. Lago San Miguel, Parco 9 de Julio, Tucumán.
2001 Yo también (soy un fragmento de otro), Sezione Culturale della Provincia di Tucumán.
2001 Muchachito de pueblo, Spazio Duplus, Buenos Aires.
2001 Homenaje al sanguche de milanesa,. Duplus, Arte B.A., Buenos Aires.
2000 Homenaje al sanguche de milanesa, Parco 9 de Julio, Tucumán.
1999 Mundo ordinario, Casa Club, Tucumán.
1998 Taller C., Centro Culturale Virla, Tucumán.
1998 Las flores de mi jardín, Biblioteca Argentina, Rosario.
1997 Extremo libre, La Zona, Tucumán.
1997 Vitamina C., Centro Culturale Virla, Tucumán.

Riconoscimenti
2010 Beca CIA - Centro de investigaciones artisticas, Buenos Aires.
2003 Premio Elena Poggi AACA /AICA.
2003 Borsa di studi Kuitca. Organizzato dal Centro Culturale Rojas, Università di Buenos Aires.
2001 Borsa di studi per artisti e scrittori delle provincie. Organizzato dal Fondo Nazionale d'Arte.
2000 Ritrovo di giovani artisti per l'analisi e confronto d'opere. Organizzato da Trama, Buenos Aires.
2000 Sussidio di stimolo alla creazione artistica per la realizzazione di sculture. Organizzato dalla Fondazione Antorchas.
1998 Ritrovo per l'analisi d'opere per i giovani del Nord Ovest argentino. Organizzato dalla Fondazione Antorchas e la Facoltà d'Arte della Università Nazionale del Tucumàn.
 

ALGUIEN

El autorretrato, género que Sandro Pereira reitera de modo infatigable en su obra, ya sea con la inocencia de su debut, el “Homenaje al sánguche de milanesa", o con las brutales distorsiones que impone a su rostro en las fotografías actuales, es el punto de partida desde el cual se piensa a sí mismo y sale a indagar el mundo. El chico que al despuntar el siglo celebra con un monumento alegórico la improvisada gastronomía argentina, mientras se devora un sánguche, se fagocita el Pop, y se auto- entroniza con soberana audacia en un florido parque de Tucumán, es el mismo que hoy continúa afirmado en el “yo”.
En el libro “El otro, el mismo”, Borges escribe: “Soy, pero también soy el otro”. En la obra de Sandro la dimensión del “yo” tiene la misma estatura del hombre; mientras se mira a sí mismo, mira la humanidad.
La enorme y desproporcionada sombra que proyecta su pequeño autorretrato de poliéster sobre un lienzo, se vislumbra como el gesto heroico de un gigante protector, capaz de inflamar su ego para cobijar muchedumbres.

Desde la orfandad que implica ser tucumano (una de las provincias más pobres de Argentina), pero con el coraje que brinda la materialidad del cuerpo representado en esculturas, imágenes y pinturas, nuestro artista sale a explorar las profundidades del otro. Así, descubre que su identidad y la del otro se construyen en el mismo instante en que se disgregan en el tiempo.
El chico que vemos en la mesa de un café, es el mismo que se desdobla y yace bajo la mesa. Se trata de un juego riesgoso, de un viaje de ida y vuelta a la muerte. Pero también se trata de un camino circular, que sale del yo para regresar a ese yo cada vez más expandido que le sirve de sustento.

En una de sus pinturas, nuestro protagonista vuelve al paisaje de ensueño tucumano y sobrevuela el monte piloteando un avioncito a hélice. Utiliza el ojo como una cámara fotográfica, busca bellísimos encuadres de los lapachos en flor, y luego los pinta con afán documental, en cartones que tienen la medida exacta de una foto carnet. Cada pequeña pintura es un testimonio de su identidad y del candor que sobrevive a sus andanzas, otra prueba de la idiosincrasia primitiva que acrecienta su fortaleza.
Pero, ¿cuál es el límite de su fuerza? El artista, reconoce la influencia de Frances Bacon y sobre todo la de Picasso, y busca respuestas en la frontera difusa de la disolución del “yo”.
Cuando perfora la imagen de su rostro, descubre las sucesivas máscaras que estaban ocultas y así despega una a una las múltiples apariencias que, como las capas de una cebolla, esconden al sujeto fotografiado. Con este fin, el de dejar a la vista la inasible identidad de su persona, se autorretrata de frente o busca de modo manierista el escorzo. El resultado, lo que queda al desnudo luego de estos recortes y de los pliegues y superposiciones que impone a su rostro hasta desfigurarlo por completo en las fotos bidimensionales, es una imagen dislocada. Las facciones, elemento reconocible por excelencia, están distorsionadas, rotas en mil pedazos, y lo único que se salvaguarda es la mirada, clavada en el espectador. Una mirada que podría interpretarse como la voluntad de ser, pero de ser de un modo determinado. En este sentido, Sandro cita a Carpentier, y dice que la grandeza del hombre consiste en “querer mejorar lo que es”, en ser “capaz de amar en medio de las plagas”.

Se le atribuye haber dicho a Da Vinci que los artistas siempre hablan de sí mismos, pero la obra de Sandro difiere de la obsesiva confirmación del ego de Frida Kahlo, o de la reconstrucción autobiográfica del contexto cultural que distingue a Woody Allen. En su caso, el concepto de identidad conlleva el de alteridad, involucra al “otro”, al que no penetra en su mundo y el que en la sociedad actual, se vuelve cada vez más irreconocible, lejano e, incluso, atemorizante. El protagonista de esta muestra es ese “Alguien” (él, nosotros, ellos), del que sólo conocemos su máscara, como la del payaso con la flor en el ojal que derrama una lágrima y nos regala una sonrisa.